PARQUE DEL NORTE



Lo llaman Parque del Norte. Es uno de los varios parques que hay en la ciudad donde viví un buen puñado de años. Uno más de los que me gustaba visitar en mis tardes de caminata. Tengo una cierta predilección por meterme en los parques que encuentro en mi camino y buscar un poco de paz entre los sonidos de la ciudad. Me gusta admirar el verdor de su césped, dejarme llevar por el canto de los pájaros, enamorarme del colorido de sus flores y embriagarme con el aroma a tierra mojada. Pero un día, el Parque del Norte dejó de ser uno más, para convertirse en ese lugar especial. Ese lugar especial donde, bajo un hermoso cielo y un frío que calaba los huesos, dimos nuestro primer paseo y disfrutamos de nuestra mutua compañía. El lugar que supuso el comienzo de muchas ilusiones y de fantasear con mil historias a tu lado. Lo que poco podía imaginar, es que el Parque del Norte también sería el testigo de nuestro adiós. El destino fue tan caprichoso, que quiso que el lugar donde todo empezó, fuera el mismo que viera nuestra despedida. Una despedida que se me quedó grabada a fuego en el corazón, como también esa última imagen que tuve de ti.  Si el destino juega sus cartas y me lleva de regreso a aquella ciudad, no tengo dudas: Mis pasos me guiarán, como primer destino, al Parque del Norte. Como un recordatorio de lo que podría haber sido y dejó de ser. Aunque no pierdo las esperanzas de que la vida nos vuelva a dar otra oportunidad.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

DE NOIALTRI VA LA COSA

BORRACHA DE AMOR