BORRACHA DE AMOR
Esto lo escribí unos días después del último concierto al que fui de mis hermosos: NOIALTRI. Tenía tantas emociones y sensaciones, que necesitaba sacarlos de alguna manera y esta fue la que se me ocurrió....
Todavía me dura la resaca, aunque poco a poco voy recuperando la sobriedad. Porque sí, el sábado en la noche tuve una cita y me embriagué.... me embriagué de amor. Mi cita fue con Nicolás, Facundo e Ignacio. No era la primera vez que iba a encontrarme con ellos y, sin embargo, me sentía más nerviosa y ansiosa que nunca. Varios días después sigo tratando de descifrar la razón.... O no.... Pasaron meses desde que nos vimos por última vez y como el encuentro era inminente, los nervios afloraron como pequeñas hormigas haciéndome cosquillas por todo el cuerpo. La cosa es que ahí estaba yo, bien puntual en el lugar que ellos eligieron para citarnos. Era muy hermoso y elegante. Y tan nerviosa estaba que no podía quedarme quieta en mi asiento. No podía parar de moverme, al tiempo que me obligaba a respirar profundamente para tratar de calmar la ansiedad. Después de varios minutos de espera..... aparecieron... Tan lindos, regios y elegantes. A partir de ese momento se produjo la magia. El mundo terrenal dejó de existir, porque sus voces hacen que mi alma se eleve hasta el infinito. En la casi hora y media que duró la magia, pasé por todos los sentimientos y sensaciones que se pueden tener: vibré, sentí, reí y lloré, como si fuera la primera vez. Porque además tienen ese poder, el de hacer que cada cita que tengo con ellos sea como volver a descubrirlos. Todo aderezado con sonrisas, miradas y hermosos detalles que hacen que mi corazón desborde.
Pero la magia no puede durar eternamente y en algún momento debe llegar a su fin. Nos encaminamos a la salida, ante la cual nos fundimos en hermosos abrazos, besos, palabras llenas de cariño y promesas de un pronto reencuentro. Nos despedimos, abrí la puerta y salí a la cálida noche, que con sus ráfagas de viento a modo de manotazos, trataban de devolverme a la realidad. Así, mientras la noche seguía su transcurrir, yo iba caminando sin saber muy bien hacia donde, sumida en ensoñaciones y con una sonrisa llena de felicidad dibujaba en mi rostro.
La resaca vino al día siguiente, como toda buena resaca que se precie. Un cúmulo de sentimientos y emociones se agolpaban dentro de mí. Felicidad plena por todo lo vivido y sentido, pero también una gran melancolía porque había pasado como un suspiro. Ahora solo me quedan algunos vestigios de nostalgia, mientras que la felicidad va colmando todo mi ser.
Mientras espera a nuestra siguiente cita, mi corazón quiere decirles GRACIAS!! Gracias por tanto. Gracias por sus caricias al alma en forma de voces, gracias por las palabras de cariño, por sus atenciones, por ser mi apoyo, por esos momentos de alegría y felicidad que me brindan... Y sobre todo gracias por ser..... Los quiero con el alma.
Tenemos una cita pronto, no lo olviden 

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